Miércoles, octubre 18, 2017
Sexo Seguro

Noticia

El embarazo genera modificaciones en el cerebro para mejorar la capacidad de la madre de proteger a su hijo.

Publicación: 02/16/2017

 

Un nuevo estudio muestra por primera vez cómo la maternidad provoca alteraciones duraderas en la estructura del cerebro, probablemente destinadas a mejorar la capacidad de la madre para proteger y relacionarse con el bebé. La investigación ha sido publicada en la prestigiada revista científica Nature Neuroscience.

 

Dicho estudio estuvo dirigida por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona y el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas.

 

El embarazo implica cambios hormonales radicales y adaptaciones biológicas, pero los efectos del cerebro son aún desconocidos. Por primera vez, un equipo de investigadores llevó a cabo un estudio que compara la estructura del cerebro de las mujeres antes y después de su primer embarazo.

 

Esta investigación es la primera en mostrar que el embarazo implica cambios que se mantienen w n la morfología del cerebro de la madre a largo plazo e, al menos hasta dos años después del parto,

 

Mediante el análisis de imágenes de resonancia magnética se pudo observar cómo en las mujeres que han vivido su primer embarazo se reduce el volumen de la materia gris en regiones implicadas en las relaciones sociales. Parte de estas regiones se activan cuando la mujer observa la imagen de su bebé, de manera que probablemente los cambios corresponden a una especialización del cerebro para encarar los retos que supone la maternidad.

 

Para llevar a cabo la investigación los autores compararon imágenes de resonancia magnética de 25 mujeres embarazadas antes y después del parto; y se le dio seguimiento por 5 años.

 

La reducción de materia gris se dio en todas las mujeres embarazadas estudiadas y es exclusiva de ellas, lo cual indica que probablemente se trata de un cambio debido a los procesos biológicos del embarazo, y no a los cambios relacionados con el nacimiento del bebé que también pueden experimentar los padres.

 

La investigación ha tenido en cuenta las variaciones tanto en mujeres que han seguido tratamientos de fertilidad como en mujeres que han quedado embarazadas de manera natural, y las reducciones observadas en la sustancia gris han sido prácticamente idénticas para ambos grupos.

 

Así mismo, no se han encontrado evidencias de que el embarazo provoque ningún cambio ni en memoria ni en otras funciones intelectuales en las mujeres estudiadas, por lo tanto, se cree que la pérdida de sustancia gris no implica ningún déficit cognitivo, sino todo lo contrario.

 

Se trata de una reestructuración del cerebro con finalidades adaptativas, con tal de incrementar la sensibilidad de la madre para detectar, por ejemplo, rostros amenazantes o para reconocer más fácilmente el estado emocional de su bebe.