Miércoles, octubre 18, 2017
Sexo Seguro

Dos tabasqueñas que rentaron su útero fueron contagiadas de VIH-SIDA en el procedimiento

Dos tabasqueñas que rentaron su útero fueron contagiadas de VIH-SIDA en el procedimiento.

 

El negocio indiscriminado de vientres subrogados ya tuvo consecuencias fatales en el estado de Tabasco. Dos mujeres que rentaron sus vientres para llevar a cabo una maternidad subrogada resultaron infectadas con el VIH/SIDA durante el procedimiento, reveló el coordinador de Asuntos Jurídicos de Tabasco.

 

Juan José Peralta, el coordinador de Asuntos Jurídicos del Estado, dio a conocer que las mujeres residentes de la entidad que rentaron su vientre fueron infectadas de VIH. Ambas presentaron embarazos gemelares, de estos fallecieron 3 bebés y uno continua vivo también contagiado por el virus de inmunodeficiencia humana. Tanto las mujeres como el bebé que sobrevivió fueron abandonados a su suerte, y el Sector Salud ha asumido la responsabilidad de su cuidado.

 

Estas revelaciones se dan después de que el gobierno tabasqueño rechazó entregar las actas de nacimiento a siete bebés que nacieron por maternidad subrogada y que son hijos de padres extranjeros.

 

Las autoridades tabasqueñas se han negado a entregar los certificados de nacimiento, a pesar de que las medidas cautelares emitidas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), y de que la autoridad local ha advertido que hasta 100 niños podrían encontrarse con esta misma problemática.

 

El funcionario estatal denunció que en Tabasco existen mafias que se dedican a rentar vientres en otras partes del país y traen mujeres para que los bebés nazcan en este estado.

 

También aseguró que los “extranjeros que recurrieron a la técnica de vientres subrogados no son víctimas, pues llegaron a Tabasco a violar la ley”.

 

El tema de maternidad sustituta continuará impactando en la entidad tabasqueña, debido a que habrán más de 100 niños que están por nacer y que se quedarían en la clandestinidad al no contar con su acta de nacimiento, aseguró el funcionario.

 

Una vez más los contratos de “alquiler de vientre” denotan la situación de explotación a la que se someten generalmente mujeres gestantes pobres y el niño concebido, quien motivada por el ingreso económico puede aceptar ser parte en un procedimiento en el cual se restringe gravemente su intimidad, libertad y  afectividad.

 

Igualmente, el niño queda privado de uno de los componentes fundamentales de su identidad, la madre que lo dio a luz, y ve manipulada su vida como si fuera una “cosa” que se entrega contra pago de dinero.

 

Latorre ha calificado los datos de “abominables” y de “una masacre consentida y financiada por el Estado” y ha valorado el esfuerzo de los voluntarios sin cuyo trabajo “este número de abortos habría podido ser mucho mayor”.

 

La subrogación o renta de úteros, es una nueva forma de explotación mercantil en donde la transmisión de la vida, ya privada de su innata dignidad, es el nuevo objeto apetecible y rentable del comercio.

 

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